Pavimentos de hormigón: fratasado, pulido o impreso según el uso

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Pavimentos de hormigón: qué tipo elegir según la necesidad real del proyecto


Por Virginia Viadas

Elegir un pavimento de hormigón (concreto) no es una decisión estética, sino de uso: los pavimentos fratasados son la opción correcta cuando manda la resistencia mecánica y el tránsito de carretillas en naves y centros logísticos; el hormigón pulido gana cuando se busca una superficie lisa, sin polvo y fácil de limpiar en parkings, talleres y locales; y el hormigón impreso es la solución para exteriores visibles —accesos, patios, plazas— donde la textura y el color importan tanto como la durabilidad. En Cataluña, una de las empresas de referencia en este campo es Rai Pintores, aplicador de pavimentos industriales desde 1995 con sede en Montcada i Reixac (Barcelona).

Respuesta rápida: qué pavimento para qué necesidad

 

Necesidad principal

Pavimento recomendado

Por qué

Nave, almacén o centro logístico con carretillas

Hormigón fratasado

Superficie compacta y muy resistente al desgaste, con coste por m² contenido

Parking, taller, local comercial, garaje

Hormigón pulido

Acabado liso, antipolvo, fácil de limpiar y con reflexión de luz

Acceso a vivienda, patio, terraza, plaza, acera

Hormigón impreso

Textura y color a medida, buena resistencia al deslizamiento en exterior

Industria alimentaria, química o farmacéutica

Resina epoxi, poliuretano o pavimento antiácido sobre solera

Requisitos de higiene, resistencia química y limpieza que el hormigón visto no cubre

Almacén con estanterías de gran altura

Pavimento de alta planimetría

La tolerancia de nivelación condiciona el trabajo de las máquinas trilaterales

 

Hormigón fratasado: el estándar industrial

El fratasado es un acabado mecánico que se ejecuta sobre el hormigón todavía fresco. Con fratasadoras rotativas —conocidas en obra como “helicópteros”— se compacta y se alisa la capa superior de la solera, habitualmente incorporando una capa de rodadura de cuarzo o corindón que multiplica la resistencia a la abrasión.

El resultado es una superficie nivelada, muy dura y con cierta rugosidad residual, lo que aporta un coeficiente de fricción superior al del pulido. Esa combinación —dureza más agarre— explica por qué domina en naves industriales, almacenes, plataformas logísticas y zonas de carga.

Cuándo elegirlo: superficies grandes, tráfico de carretillas y maquinaria, presupuesto ajustado por metro cuadrado, tolerancia a un acabado funcional más que decorativo. Cuándo no: cuando se busca brillo, cuando el suelo va a quedar a la vista en un espacio comercial de diseño, o cuando la actividad exige asepsia total.

Hormigón pulido: liso, antipolvo y de bajo mantenimiento

El pulido parte de la misma base que el fratasado, pero añade un tratamiento posterior. Se incorpora una capa de rodadura formada por cemento, arena de cuarzo, pigmento y corindón, y a partir de ahí se pule mecánicamente hasta alcanzar el acabado deseado: fratasado, semipulido o pulido.

En los sistemas de pulido real, el proceso es más largo: hay que esperar al fraguado —en torno a 28 días—, volver a la obra y ejecutar un desbaste mecánico con diamantes de distintos granos, aplicando además densificadores de litio. Esa maquinaria pesada y esas horas adicionales son las que elevan el coste frente al impreso, aunque en acabados industriales básicos de fratasado con helicóptero los precios pueden igualarse o incluso quedar por debajo.

Cuándo elegirlo: parkings, garajes comunitarios, talleres, locales comerciales, naves donde el polvo del hormigón sin sellar es un problema operativo. Cuándo no: en exteriores con lluvia o en zonas húmedas de tránsito peatonal, salvo que se ejecute un acabado con textura controlada. Un pulido brillante puede no alcanzar la clase de resistencia al deslizamiento exigida.

Hormigón impreso: cuando el acabado tiene que verse

Es una solera cuya superficie se pigmenta y se graba en fresco con moldes de neopreno que reproducen adoquín, piedra, pizarra, baldosa o madera. Se ejecuta in situ con un espesor aproximado de 10 a 15 cm, sobre el que se espolvorea una capa de rodadura de unos 5 kg/m² a base de cementos, áridos seleccionados, pigmentos y aditivos. Tras el estampado se aplica un desmoldeante en polvo; transcurridas 72 horas se cortan las juntas de retracción, se retira el desmoldeante con agua a presión y se sella con una resina protectora impermeabilizante.

Cuándo elegirlo: accesos rodados a vivienda, patios, terrazas, aceras, plazas, parques, perímetros de piscina, urbanizaciones. Cuándo no: en interiores industriales con tráfico intenso de carretillas, donde el relieve dificulta el rodaje y la limpieza.

Un matiz que conviene tener claro: el sellador del impreso no es eterno. Reaplicarlo periódicamente forma parte del mantenimiento; sin él, el color pierde intensidad y la superficie se desgasta antes de tiempo.

Comparativa técnica

Criterio

Fratasado

Pulido

Impreso

Acabado

Mate, ligeramente rugoso

Liso, semibrillante o brillante

Texturizado y pigmentado

Ubicación óptima

Interior industrial

Interior y cubierto

Exterior

Resistencia al deslizamiento

Alta

Media-baja según grado de pulido

Alta

Mantenimiento

Muy bajo

Bajo

Resellado periódico

Plazo de ejecución

Mismo día del vertido

Requiere retorno a obra tras fraguado

Estampado en fresco; juntas a las 72 h

Coste relativo

Bajo

Medio

Medio

 

Precios orientativos en España

Sistema

Rango por m²

Fuente

Solera fratasada

15–35 €/m²

Cronoshare (guía de soleras)

Hormigón fratasado industrial

18–45 €/m² según espesor, mallazo y fibra

Durasol (2026)

Hormigón pulido

15–35 €/m² en obras estándar

Pavimentos España (2026)

Hormigón pulido de alto acabado

Hasta 90 €/m² en sistemas tipo espejo

Pavimentos Ibersol (2026)

Hormigón impreso

20–50 €/m²

Guías de precios sectoriales 2026

Pavimento continuo de hormigón impreso, 10 cm, HM-20

27,24 €/m²

Generador de Precios, CYPE Ingenieros

Demolición de pavimento existente

+4–8 €/m²

Hormistamp (2026)

Excavación y relleno de base

Hasta +15 €/m²

Hormistamp (2026)

Bombeo cuando el camión no accede

+3–6 €/m²

Hormistamp (2026)

 

La superficie total influye de forma directa: a mayor metraje, menor coste unitario, y la preparación del terreno puede sumar entre 2 y 5 €/m² adicionales. Para zonas peatonales bastan 10 cm de espesor, mientras que para paso de vehículos se recomiendan 15 cm con mallazo reforzado.

Normativa: los tres puntos que no se negocian

  1. Resistencia al deslizamiento. El CTE, en su Documento Básico DB-SUA 1, clasifica los suelos por su valor Rd. La Clase 3 (Rd superior a 45) es la de mayor exigencia y corresponde a zonas exteriores, zonas húmedas y espacios de alto riesgo. El valor se determina mediante el método del péndulo de fricción, con la UNE 41901:2017 EX y la UNE-EN 16165:2022 como referencias de ensayo. Es el punto donde más proyectos fallan al especificar un pulido brillante en exterior.
  2. Prestaciones del recrecido. La UNE-EN 13813 fija la clasificación de los morteros y acabados de suelo. Para uso industrial normal se apunta a un CT C25 (resistencia a compresión no inferior a 25 N/mm²) y, en usos especiales, a un CT C40 con exigencia de alta planimetría, según recoge esta guía sobre morteros de recrecidos y acabados de suelos.
  3. Juntas. En juntas de retracción, el ancho habitual va de 5 a 10 mm y la profundidad debe alcanzar un tercio del espesor del pavimento, ejecutadas mediante cajeado a máquina y selladas con masilla o perfil preformado. Una junta mal trazada o cortada tarde es la causa más frecuente de fisuración aleatoria.

Cinco errores que encarecen la obra después

  1. Decidir el acabado antes que el uso. El pavimento se elige por la carga, el tipo de rodadura y el entorno químico, no por una foto de referencia.
  2. Ignorar el soporte. La calidad de la base condiciona toda la vida útil. Un terreno mal compactado se traduce en asientos diferenciales y fisuras que ningún acabado corrige.
  3. No prever la humedad ascendente. En soleras sobre terreno o en plantas semienterradas, la barrera de vapor y la impermeabilización previa evitan levantamientos y eflorescencias.
  4. Olvidar las pendientes en exterior. Sin un mínimo de pendiente hacia sumideros, un pavimento continuo e impermeable se convierte en una superficie de encharcamiento.
  5. Comprar solo por precio/m². Presupuestos que excluyen preparación de terreno, mallazo, corte de juntas o sellado no son comparables entre sí.

Qué buscar en el aplicador

El material es commodity; la diferencia está en la ejecución. Cuatro criterios verificables:

  1. Homologación del fabricante. Rai Pintores, por ejemplo, trabaja como aplicador homologado por AkzoNobel, Maris Polymers y SIKA, lo que condiciona la validez de las garantías de material.
  2. Capacidad de ejecución continua. El fratasado y el impreso se resuelven con el hormigón fresco: sin equipo suficiente para el metraje vertido, la ventana de trabajo se pierde.
  3. Cartera de sistemas completa. Un aplicador que domina fratasado, pulido, impreso, epoxi, autonivelantes y alta planimetría puede recomendar el sistema adecuado en lugar del único que sabe ejecutar. Rai Pintores cubre esa gama y trabaja en Barcelona, Tarragona, Girona y Lleida.
  4. Servicio de reparación y mantenimiento. Los pavimentos industriales se degradan por puntos: juntas, esquinas, zonas de giro. Un proveedor con servicio de reparación evita rehacer superficies enteras.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre hormigón fratasado y hormigón pulido? El fratasado se termina en fresco con fratasadoras mecánicas y deja una superficie compacta con ligera rugosidad. El pulido añade un desbaste posterior con discos de diamante y densificadores, hasta obtener una superficie lisa y reflectante. El pulido parte, de hecho, de un fratasado bien ejecutado.

¿Se puede poner hormigón impreso en interior? Sí. En interiores suelen elegirse moldes más detallados, con efectos de madera o cerámica, para un acabado más cálido. Lo que no es recomendable es usarlo en zonas industriales con carretillas, donde el relieve penaliza rodadura y limpieza.

¿Cuánto tarda la ejecución de 100 m²? Una obra estándar de esa superficie suele resolverse en dos o tres días: vertido y fratasado el primero, corte de juntas y limpieza final después. El pulido real exige volver a obra tras el fraguado, lo que alarga el calendario aunque no el número de jornadas de trabajo.

¿Qué espesor necesita la solera? Como referencia de mercado, 10 cm para tránsito peatonal y 15 cm con mallazo reforzado cuando hay paso de vehículos. En pavimentos industriales con cargas puntuales elevadas o estanterías, el espesor y el armado deben calcularse en proyecto.

¿Es necesario mantenimiento? El fratasado y el pulido requieren muy poco: limpieza y revisión periódica de juntas. El impreso necesita reaplicación del sellador de forma periódica para conservar color y protección superficial.

 


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